Queridos hijos:
Aquí viene mamá como siempre con discursos;
como siempre con largos consejos,
como siempre hablando constantemente,
como siempre ... sus largos bosquejos.
Les confieso que pensé dos veces antes de escribirles esta carta, y aunque la duda por saber si la leerán me incomoda, no me detengo porque sé que es una oportunidad más para expresar mi lista de deseos para ustedes hoy y siempre.
como siempre con largos consejos,
como siempre hablando constantemente,
como siempre ... sus largos bosquejos.
Deseo que sus amistades sean muchas, para que vivan rodeados de momentos alegres, pero que sus amigos sean pocos para que puedan descubrir en ellos la lealtad y valorarla.
Que sus metas profesionales no sean sólo económicas, sino más bien que su trabajo les brinde la satisfacción personal de saber que sus días no pasan en vano.
Deseo que eviten ante todo, la enemistad con los demás. Que anhelen la paz, y que la sigan. Que no permitan que su corazón se contaminé con rencores que sólo hacen daño a quien los tiene.
Que la sabiduría abunde doblemente y sin medida, para que puedan encontrar a la pareja de sus vidas. No busquen en su pareja perfección, pues esa palabra es abstracta. Busquen a alguien cuyo carácter y cualidades sean necesarias para que puedan cumplir sus propósitos y juntos se permitan disfrutar de la vida abundante en esta tierra.
¿ Han leído hasta aquí? Me alegra en gran manera!. Entonces quisiera pedirles algo:
Prométanme que nunca se rendirán frente a los problemas. Que nunca desistirán de alcanzar sus metas y sus sueños. Que aunque el camino para llegar a ellos sea confuso e impreciso, su carácter de lucha sean una firma sellada en ustedes. Pero por sobre todas las cosas, prométanme que el TEMOR A DIOS será su escudo para la batalla cada día de sus vida. Saben porque? Porque convencida estoy que eso es el todo del hombre.
Prométanme que nunca se rendirán frente a los problemas. Que nunca desistirán de alcanzar sus metas y sus sueños. Que aunque el camino para llegar a ellos sea confuso e impreciso, su carácter de lucha sean una firma sellada en ustedes. Pero por sobre todas las cosas, prométanme que el TEMOR A DIOS será su escudo para la batalla cada día de sus vida. Saben porque? Porque convencida estoy que eso es el todo del hombre.

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