Mientras por mi cabeza rondaban pensamientos sobre el que dirán, esos pensamientos que a veces pasan por la mente sin programarlos pero que al instante nuestra rebeldía innata y humana nos dice que "no vivimos de la gente". Mientras debatía la idea de escribir algo para compartir; el tiempo corría y me alistaba para celebrar.
Como ha pasado el tiempo. Hemos escrito muchos capítulos juntos. Creo que pudiera escribir algunos libros de nuestras vivencias; llenos de capítulos felices, tristes, dramáticos, y cómicos. Pero quizás sea imposible. Nuestro recorrido ha sido una aventura indescriptible. No se puede plasmar con letras lo que el corazón ha vivido intensamente. Sería difícil transmitir nuestra entrega llena de lucha y constancia. No encontraría palabras para describir el día a día de un cónyuge valiente que ha sabido manejarme con su amor y paciencia. Más aún dudo que se hayan creado palabras para resaltar la bendición grande que hemos tenido de tener a Dios sosteniendo nuestro carácter y moldeando nuestro corazón para hacerlo aceptable a Su presencia.Es verdad, el riesgo de escribir nuestra historia no tendría fin. La paradoja que existe entre nuestra historia matrimonial y la clave de permanecer unidos son dos novelas opuestas. Para la primera necesito una enciclopedia, para la segunda necesito tan sólo dos líneas. "La clave de permanecer unidos" 5 palabras que se dicen fácilmente pero que encierran la llave de lo más arduo y difícil como seres humanos imperfectos que somos.
Han pasado 23 años y me siento agradecida. El camino vivido bajo la verdad absoluta me ha enseñado en la vida la clave de sobrevivir en un matrimonio. "El perdón diario". Es así! El perdón diario a nuestros errores, sean estos grandes o pequeños. El perdón diario que nos ha convertido en los mejores amigos. Ese perdón diario que se aprende a ejercitarlo sólo con la ayuda de Dios, un ser que sobrepasa todo entendimiento. El perdón diario que nos prepara para la siguiente batalla.Si mis queridos amigos. Usted que esta leyendo estas palabras. Ha escuchado alguna vez la frase bíblica "70 veces siete?" Esa frase que se utiliza para ayudarnos a sobrevivir con el prójimo y ejercitar el perdón?. Pues, si, esa frase es real y palpable en el matrimonio. Considero que es ahí donde verdaderamente conocemos a nuestro prójimo en plata y persona. No viva los días imaginando como sería la vida si su cónyuge cambiaría de actitud o carácter, pues probablemente eso nunca suceda. Prepárese a ejercitar el perdón diario, y le aseguro que encontrara a su lado, más que a un esposo, o padre de sus hijos, a su mejor amigo creado por Dios para hacerle vivir la vida abundante.
Termino con las palabras de una canción romántica que venía escuchando mientras mi esposo conducía el carro en otro día más de aventura juntos.
"Mira lo que has hecho que he caído preso, y en agujero de tu corazón y la libertad te juro no la quiero. Si es para estar contigo. Déjame atado a este amor". (Chayanne)
Que viva el amor!

No comments:
Post a Comment